El calabacín amarillo es una variedad menos habitual que el tradicional calabacín verde, pero llama inmediatamente la atención por el color intenso de su piel.
Su sabor suave, su textura tierna y su facilidad para cocinarlo hacen que sea una hortaliza muy versátil. Puede utilizarse prácticamente en las mismas recetas que el calabacín verde, aportando un toque de color diferente al plato.
¿Qué es el calabacín amarillo?
Es una hortaliza de la familia de las cucurbitáceas, a la que también pertenecen el calabacín verde, la calabaza, el pepino, el melón y la sandía.
Se caracteriza principalmente por su piel amarilla, fina y comestible. Por dentro presenta una pulpa clara y tierna, especialmente cuando se recoge joven.
No es necesario pelarlo. Basta con lavarlo bien antes de cocinarlo, retirar los extremos y cortarlo según la receta que vayamos a preparar.
Diferencias entre el calabacín amarillo y el verde
La principal diferencia es el color exterior. Dependiendo de la variedad y del momento de maduración, también puede apreciarse un sabor ligeramente más suave o dulce.
En la cocina, ambos pueden utilizarse de una manera muy similar:
- A la plancha.
- Asados al horno.
- En cremas y purés.
- Salteados con otras verduras.
- En tortillas y revueltos.
- Como guarnición de carnes o pescados.
- Cortados en láminas o espirales.
La piel amarilla aporta un contraste muy atractivo cuando se combina con verduras verdes, tomates, berenjenas o pimientos.
Cómo elegir un buen calabacín amarillo
Conviene escoger piezas firmes, con la piel lisa y sin golpes importantes ni zonas blandas.
Los ejemplares medianos o pequeños suelen tener una textura más tierna. Cuando el calabacín crece demasiado, puede presentar más semillas y una pulpa algo menos delicada.
En casa debe conservarse refrigerado y sin lavar hasta el momento de utilizarlo. Es recomendable consumirlo mientras mantenga la piel firme y un aspecto fresco.
Cómo cocinar el calabacín amarillo
Una de las preparaciones más sencillas consiste en cortarlo en rodajas, añadir un poco de aceite de oliva virgen extra y cocinarlo a la plancha.
También queda muy bien cortado en dados y salteado junto con cebolla, pimiento, tomate o berenjena. Puede utilizarse para preparar pistos, arroces, pastas, cremas de verduras y tortillas.
Para cocinarlo al horno:
- Lávalo y córtalo en rodajas o bastones.
- Colócalo sobre una bandeja.
- Añade aceite de oliva, sal y las especias que prefieras.
- Hornéalo hasta que quede tierno y ligeramente dorado.
También puede cortarse en láminas finas y utilizarse para preparar rollitos rellenos o una alternativa vegetal a las placas de lasaña.
Receta rápida: calabacín amarillo a la plancha
Para preparar una guarnición sencilla necesitarás:
- Un calabacín amarillo.
- Aceite de oliva virgen extra.
- Una pizca de sal.
- Pimienta o hierbas aromáticas.
- Unas gotas de limón, opcionalmente.
Lava el calabacín y córtalo en rodajas de grosor medio. Calienta una sartén o plancha con unas gotas de aceite y cocina las rodajas por ambos lados hasta que estén tiernas y ligeramente doradas.
Añade la sal al final y termina el plato con pimienta, orégano, tomillo o unas gotas de limón.
Una verdura diferente para dar color a tus platos
El calabacín amarillo no siempre se encuentra disponible, ya que su presencia depende de la temporada y de los productores con los que trabajamos.
Cuando llega a La Huerta de Amparo, lo seleccionamos igual que el resto de nuestras frutas y verduras: buscando frescura, buen sabor y el mejor momento de consumo.
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